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Colombia: Al Borde de la Paz con las FARC?

Octubre de 2016     Lectura Sugerida   Imágenes   Mapas & Gráficos


Colombia: Al Borde de la Paz con las FARC?

escrito por STEVEN L. TAYLOR

traducido por Gisel Valladares

La bandera de Fuerzas Armada Revolucionarios de Colombia (FARC-EP).

Nota del Editor:

Este verano marcó un avance significativo en la resolutción de una de las insurgencias guerrilleras de más larga duración en América latina cuando el gobierno colombiano firmó un acuerdo de cese al fuego con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, también conocidas alrededor del mundo como las FARC. Mientras que el conflicto entre las FARC y los gobiernos colombianos han durado por varias décadas, este mes Steven Taylor describe como las FARC se desarrolló debido a la violencia política de épocas anteriores que se remota al siglo 19 y las varias razones porque la paz se ha visto como una meta ilusiva.  

(Leer en Inglés)


El 23 de junio de 2016, mientras que la mayoría del mundo esperaba el resultado del voto Brexit, otro importante evento histórico se llevaba a cabo en La Habana, Cuba. En un evento organizado por el presidente Raúl Castro y supervisado por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban-Ki Moon, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el comandante supremo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Lodoño Echeverri (a.k.a., Timochenko), firmaron un acuerdo de paz para detener el conflicto armado de varias décadas.

Mientras que este pacto no seria el acto final en el proceso hacia la paz, era la clave necesaria para garantizar el éxito de las negociaciones. El gobierno y las guerrillas ahora estarían listos para formalmente firmar el acuerdo completo el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena que seria entonces sometido a una votación plebiscita nacional.

Las FARC es el grupo guerrillero más grande en Colombia, y es uno de los grupos en todo el mundo que a estado continuamente activo desde hace muchos años. Es parte de un fenómeno a largo plazo de violencia política en el segundo país más poblado en Sur América, y su desmovilización constituye un cambio importante en la historia política de esa república.

Colombianos marchando en contra los secuestros de las FARC.

Fue fundado en 1964 y ha estado continuamente operando desde ese momento. Numerosos atentos de negociar una paz han ido y venido durante su existencia, pero ninguno ha llegado tan lejos como el proceso actual. A pesar de que haya obstáculos significativos asía una paz duradera, parece que Colombia se está acercando a una nueva era.

Violencia Política y Política Violenta: La Historia de Colombia

La violencia política ha sido un pilar del desarrollo histórico y político de Colombia.

El siglo XIX fue una época de guerras civiles sobre las reglas básicas de la actividad política en Colombia, tal como si el país debería ser gobernado de forma unitaria o federal, sobre la colaboración de la Iglesia Católica y el modelo adecuado del desarrollo económico.

Tres niños soldados durante la Guerra de los Mil Días (1898-1902).

En un período más o menos de 65 años (1821-1886) Colombia tuvo ocho constituciones, cada una nacida por la violencia (usualmente una guerra civil en su totalidad). Sin embargo, el establecimiento de la constitución de 1886 termino el ciclo de nuevas constituciones y se mantuvo vigente asta 1991.

Para colombianos, los períodos de paz prolongada son la aberración de su historia, no al revés. La actividad política y las leyes relacionadas sobre el poder político se han asociado con la violencia en Colombia. Uno de los problemas de contención que condujo a la Guerra de Mil Días fue la cuestión de cómo estructurar las reglas electorales. Y, asta finales de 1950, los enfrentamientos políticos más violentos fueron entre los partidos políticos tradicionales (los liberales y conservativos).

Las secuelas de un motín en Santa Fe, Bogotá en 1948.

También es en este contexto en el que se encuentra una extraña paradoja del desarrollo político de Colombia que debe tomarse en cuanta: a pesar de los niveles muy significativos de la violencia política que el país ha experimentado a través del tiempo, no ha sufrido de los gobiernos militares que la mayoría de sus vecinos latinoamericanos han soportado. De hecho, golpes del estado han sido raros en Colombia, y el único gobierno militar del siglo XX fue el relativamente breve gobierno de Gustavo Rojas Pinilla a partir de 1953-1957.

La violencia campesina durante las décadas de 1920 y 1930, que fu causada por cuestiones de distribución de la tierra, y La Violencia en los años 1940 y 1950, son los más significativos para comprender los orígenes de las FARC y para apreciar el significado de un acuerdo final de paz con ese grupo.

Desde principios de 1920 hasta mediados de la década de 1930 hubo una serie de protestas campesinas, sobre todo en las regiones productoras de café de Sumapaz y Tequendama . Allí, el Partido Comunista de Colombia jugó un papel activo, y más tarde facciones políticas del mismo partido contribuirían a la creación de las FARC.

Un antecedente más claro de la formación de las FARC son los eventos que tomaron acabo a fines de 1940. El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán, abogado, político progresista, y probablemente futuro presidente de Colombia, fue asesinado en las calles de Bogotá enfrente de su oficina. El asesinato en sí probablemente no fue por motivos políticos (de hecho, nunca se encontró un motivo claro, ya que el supuesto asesino fue matado por una pandilla, y como resultado el posible motivo murió con él). Sin embargo, la percepción generalizada de que Gaitán había sido asesinado por sus rivales políticos hizo estallar la revuelta urbana conocida como el Bogotazo, y ayudo a acelerar y profundizar la violencia rural existente.

El líder popular Jorge Eliécer Gaitán en un billete bancario. La cita de Gaitán dice: “Yo no soy un hombre, soy un pueblo” y “El pueblo es superior a sus dirigentes.”

Esta conflagración florecería en una guerra civil en su totalidad llamada La Violencia que daría a lugar a un estimado de 200,000 muertes (aunque las estimaciones varían desde 80,000-400,000). Las líneas en este conflicto fueron dibujadas entre los adherentes del Partido Conservador y el Partido Liberal (una división que igualmente impulsaron las guerras civiles del siglo anterior).

Partidarios de Jorfe Eliécer Gaitán se reúnen en una manifestación.

La división política entre los partidos es pertinente a la creación de las FARC en varias maneras. En primer lugar, algunos de los insurgentes liberales en esta época tenían conexiones con el Partido Comunista de Colombia. En segundo lugar, y más específicamente, uno de estos luchadores campesinos fue un hombre llamado Pedro Antonio Marín, que ganaría el apodo de Tirofijo y después adoptaría el nombre de guerra de Manuel Marulanda Vélez, el fundador y líder a largo plazo de las FARC.

Los motines en Bogotá en Abril de 1948 devoran a un tranvía en la Plaza de Bolívar.

En tercer lugar, cuando La Violencia condujo el golpe de Rojas en 1953, el régimen militar, mientras les ofrecía amnistía a los insurgentes liberales y conservadores, prohibió el Partido Comunista. Esto causo las acciones militares contra los segmentos campesinos. Como resultado, los campesinos formaron grupos de autodefensa.

Por último, el acuerdo de paz que los liberales y conservadores al fin llegarían a aceptar, un acuerdo llamado Frente Nacional en el cual compartirían el poder, serviría como una razón de ser desde el punto de vista de muchos grupos antigubernamentales apoyando la actividad guerrillera en Colombia durante la década de 1960.

Los partidos liberales y conservadores fueron capaces de resolver sus diferencias políticas a través de negociaciones que provoco la caída de Rojas y la restauración del gobierno civil. En 1957, un referéndum instaló el acuerdo Frente Nacional para compartir el poder que duraría hasta 1974. Se creó un cambio el la presidencia entre los liberales y conservadores y efectivamente dividió la gobernación por la mitad: cada partido tendría la mitad de escaños en el Congreso, asambleas departamentales y los consejos municipales.

Esta división fue extendida a posiciones designadas, tales como al gabinete, gobernadores y los alcaldes (ejecutivos locales no fueron elegidos popularmente por el momento). Este sistema fue visto como exclusivo por los colombianos izquierdistas y una continuación de las tendencias oligárquicas a largo plazo de la economía y política colombiana. Mientras que el sistema era más abierto a la competencia política que una breve descripción puede proporcionar, no hay duda que el sistema favorecía a los partidos existentes en numerosas maneras.

A raíz de la revolución exitosa cubana y el movimiento global en general de la radicalización de la izquierda en el mundo en desarrollo, no es sorprendente que numerosos grupos marxistas emergieran durante esta época, y que las reglas que favorecían a los partidos tradicionales serian uno de numerosas justificaciones dispuestas para explicar sus actividades.

Es en este contexto en el cual las FARC nacieron en la década de 1960.

La bandera del Ejército de Liberación Nacional en la Universidad Nacional de Colombia.

Las FARC fue uno dentro varios guerrilleros rurales que incluía el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y el EPL (Ejército Popular de Liberación). Había otros que también surgieran, pero estos fueron los más significativos sobres las próximas décadas. El grupo urbano M-19 (Movimiento 19 de abril) se creo después de alegaciones de fraude electoral en las elecciones de 1970.

Las FARC, entonces, fue sólo un grupo entre varios, y entre 1970 a 1980, se podría decir que el M-19 era el más importante. El M-19 y el EPL se desmovilizaron al haberse escrito la Constitución de 1991. El ELN persiste hoy en día junto con las FARC y están el las primeras etapas de un proceso de paz con el gobierno colombiano.

Una Historia de Fracasadas Iniciativas de Paz, Persistencia y Crecimiento

Las áreas de operación de las FARC.

Las FARC declaró que su objetivo era la derrota de la oligarquía que consideraban como haberse creado por los partidos conservadores y liberales junto con la derroca del estado político que esos mismos partidos controlaban. Operaban principalmente en las zonas rurales, y a menudo cumplían con las funciones del gobierno local que el gobierno colombiano fallo de llevar acabo.

Atacarían instalaciones militares, así como la infraestructura estatal y económica. Los propietarios de tierras y otras elites eran a menudo el foco de la extorsión y el robo. Con el tiempo, las FARC se hizo grandemente dependiente de secuestros como su fuente de ingresos, así como medio de hacer declaraciones políticas. En las últimas décadas, han llevado a cabo ataques urbanos, tales como coches bomba y ataques de mortero contra la policía y sitios militares.

La década de 1970 fue un período de crecimiento para las FARC de aproximadamente 500 combatientes a un estimado de 3,000 a principios de 1980. En 1982, la Séptima Conferencia del grupo llevó a cabo un cambio de nombre, con el grupo oficialmente convirtiéndose en las FARC-EP (EP por Ejército Popular).

Estadísticas de secuestro compiladas por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la unidad militar de élite, el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal  (GAULA). (InSight Crime).

También fue en este punto que el grupo decidió que grabar el comercio de la cocaína era un método legítimo de financiar sus actividades. Comenzaron la recaudación de “impuestos” a los fabricantes de la coca y las rutas de tráfico y, finalmente, se convirtieron en participantes activos en el negocio de la droga en sí.

La década de 1980 también demostró el primer intento significativo a una paz negociada con el grupo. Estas conversaciones con la administración Belisario Betancur (1982-1986) condujeron los Acuerdos de La Uribe en 1984 que incluía un cese al fuego. Ese acuerdo contribuyó a la formación de un nuevo partido político, la Unión Patriótica (UP) que se convirtió en un vehículo electoral para la izquierda colombiana que habían sido excluidos de los acuerdos de reparto de poder entre los liberales y conservadores.

La UP se encontró con éxito un nicho en la política colombiana, aunque fuese pequeño. Fue capaz de ganar un número de alcaldías (una oficina que se hizo elegida popularmente en 1988), así como asientos en el Congreso. Sin embargo, la violencia de los paramilitares derechistas pronto fue dirigida sistemáticamente hacia el partido UP y sus aliados.

La formación de grupos “autodefensas” ha tenido una larga historia en Colombia que incluía la protección legal de su creación. Muchos de estos autodefensas se organizaron en lo que se conocería como grupos paramilitares.

Algunos de estos grupos, como el infame MAS (Muerte a Secuestradores) fueron creaciones de los carteles de droga, mientras que otros fueron criaturas de los propietarios de tierras y varias fuerzas locales (que a menudo se superpusieron con los carteles). Algunos de estos grupos se dirigieron hacia actores políticos que eran percibidos como izquierdistas o simpatizantes de la guerrilla (incluyendo sindicatos, ONG y otros) y que habían sido conocidos por haber tenido conexiones clandestinas con actores estatales (como los militares y la policía).

El crecimiento de los grupos paramilitares principales, como las Autodefensas Unidas de Colombia, coincidió con el crecimiento de las FARC en la década de 1990, y el enfrentamiento de esos grupos fue un componente importante de la violencia de esa época.

La bandera de la Unión Patriótica. La violencia paramilitar derechista contra la UP dejo a miles de seguidores muertos (Izquierda). Un ataque de coche bomba por las FARC en el edificio de Radio Caracol en el año 2010 (Derecho).

En 1987, en el comienzo de la existencia del partido UP, 450 adherentes fueron asesinados por varios agentes paramilitares en un patrón que continuaría durante años. Tiroteos desde un auto o motocicletas asesinaron a individuos frente de sus casas, en sus oficinas o vehículos. Estos ataques continuaron con éxito incluso después de que los objetivos hayan aumentado su seguridad.

En el año 2004 el número estimado de afiliados al UP asesinados por la violencia paramilitar era más de 3,000. Esta experiencia hizo la promoción de las conversaciones de paz más difícil, y es relevante incluso ahora que las FARC negocia para volver a la política civil dado que muchos izquierdistas armados no han olvidado lo que sucedió la última vez que las conversaciones de paz prometieron una transición pacifica a la política civil.

De hecho, mientras que muchos colombianos se oponen a las conversaciones de paz dado que el estado colombiano está ofreciendo impunidad a los guerrilleros, mucho miembros de las FARC ven al estado y a sus aliados igualmente culpables por no haber enfrentado a la justicia por haber cometido grabes crimines en el pasado. Además, la historia de violencia en Colombia significa que muchos desmovilizados de las FARC se creerán vulnerables a ataques una vez que regresen de vuelta a su vida civil por grupos e individuos que se oponen a los acuerdos de paz.

A largo plazo, la experiencia del UP ha sido un obstáculo importante para la paz, ya que muchos combatientes prefirieron arriesgarse a estar armados y en el campo en lugar de un contexto civil más vulnerable.

Soldados de las FARC con un miembro del Congreso secuestrado en 2002. (Foto por InSight Crime).

En 1995, fue estimado que las FARC tenía tanto como 20,000 soldados. Sus ingresos anuales al final de la década de 1990 habían crecido extraordinariamente a $900 millones debido principalmente al narcotráfico y secuestro extorsivo. Siempre es difícil obtener cifras concretas de este tipo de ingresos, pero el gobierno colombiano estimó que para el año 1999 aproximadamente $400 millones provendrían del tráfico de drogas y otros $500 millones de dólares vendrían a través de actividades criminales como la extorsión y secuestros.

El intento más significativo a la paz, antes del proceso actual, se produjo durante la administración de Andrés Pastrana (1998-2002). El gobierno de Pastrana cedió a las FARC una zona campesina colombiana más o menos del tamaño de Suiza como un medio de atraer a las FARC a una zona desmilitarizada con el propósito de conversar sobre la paz. Incluso, el propio Pastrana sostuvo conversaciones directas con Marín durante esta época.

Soldados de las FARC marchando durante conversaciones de paz de 1998 a 2002.

Sin embargo, este proceso se detuvo en 2002 después de que las FARC secuestro un avión que transbordaba al senador Jorge Gechen Turbay, el presidente de la Comisión de Paz del Senado. Pastrana envió al ejercito para retomar la zona desmilitarizada, y el proceso de paz termino de una manera drástica después de más de tres años de conversaciones.

Álvaro Uribe se postuló para la presidencia en el año 2002 con una plataforma explícitamente anti-FARC y prometió incrementar la lucha contra la guerrilla en el campo. El padre de Uribe había muerto en 1983 como parte de un intento de secuestro. Él mismo fue objeto de un intento de asesinato durante la campaña de 2002, y su inauguración de agosto del mismo año fue recibida con un ataque cercano de mortero por las FARC, en el cual murieron 14 personas.

En el año del 2007, Luis Hernando Gomez-Bustamante, un líder del cartel de drogas del Norte del Valle de Colombia, fue arrestado (Izeuierda). El Secretario del Estado, Colin Powell, visitando a Colombia en el año 2003 (Derecho).

Mientras que hubo algunos intentos de conversaciones de paz a principios de la administración de Uribe, la interacción del gobierno con las FARC durante sus dos términos fueron marcados por las campañas militares como Plan Patriota y su política general de “seguridad democrática” que se concentraron en la derrota militar de las FARC.

Cabe señalar que el enfoque de Uribe contra las FARC fue muy arraigado en la guerra contra el terrorismo establecido por el gobierno de George W. Bush. De hecho, la política estadounidense en este periodo redefinió la lucha del estado colombiano contra la guerrilla como adecuado bajo la sombrilla de la lucha contra el terrorismo (que era un cambio comparado con administraciones anteriores).

Este cambio de enfoque está bien ilustrado por la yuxtaposición de las declaraciones hechas por embajadores en 1997 comparado con las declaraciones hechas unos años después en 2002. En un cable de 1997, Embajador Myles Frechette afirmó categóricamente que “No habría ninguna ayuda del gobierno estadounidense para combatir a las guerrillas,” mientras que la embajadora Anne Petterson afirmaría más tarde públicamente en 2002 que la “lucha contra el narcotráfico y el terrorismo… se habían convertido en uno.”

El presidente estadounidense Goerge W. Bush y el presidente colombiano Álvaro Uribe en la Casa blanca en el año 2007.

La posición de Frechette refleja una perspectiva que precede el 9/11 desde hace mucho tiempo. Los estadounidenses responsables de las políticas sostuvieron que la lucha colombiana contra varios grupos guerrilleros era una cuestión de política interna, pero que la guerra contra las drogas era acerca de la delincuencia internacional. Sin embargo, después del 9/11 se hizo mucho más común para el presidente Uribe de referirse a las FARC y a otros actores violentos como “terroristas” (y que las actitudes estadounidenses coincidieran con esta descripción).

Cambio de Marea

Si la primera parte de la primera década del siglo XXI fue el punto más alto de las FARC, la última parte de la década vería un cambio completo para la organización.

El año 2007 comenzó una serie de eventos que claramente debilitaron el grupo y sentó la base para las conversaciones de paz, específicamente varios escapes de alto perfil por rehenes de las FARC y una serie de errores de relaciones públicas por el grupo.

Sin embargo, fue en el 2008 cuando el suelo se movió realmente. En primer lugar, se vio a principios de febrero grandes protestas contra las FARC en Bogotá, así como en otras 100 ciudades en todo el mundo. Las protestas fueron promovidas a través de un grupo de Facebook llamado “Un millón de voces contra las FARC” e incluía eventos en lugares como Caracas, Nueva York, Paris y Washington, D.C.

En el año 2007, se llevo acabo una manifestación contra los secuestros de las FARC e intentos de rescates militares. 

En marzo del 2008, el ejército colombiano golpeó una base de las FARC cerca de la frontera en Ecuador, matando a uno de sus lideres principales que era miembro de la secretaría, Raúl Reyes, y capturo una gran cantidad de inteligencia. Otros dos miembros de la secretaría murieron más tarde ese mes. Iván Ríos fue asesinado por uno de sus propios hombres (con la esperanza de una recompensa del gobierno). Luego, el fundador del grupo, Pedro Antonio Marín falleció de un ataque al corazón. En julio, el ejército colombiano rescató a Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y a muchos otros cautives de las FARC sin haber disparado un tiro.

Sin duda, de febrero a julio del 2008 fue el tramo más difícil de la historia de las FARC y claramente contribuyó a la disposición del grupo para hablar.

Pedro Antonio Marín supuestamente escondido antes de su muerte en Venezuela.

Durante los próximos años habrían un número de líderes claves muertos, incluyendo dos más de la secretaría: El Mono Jojoy en el 2010 y Alfonso Cano en el 2011. Es difícil subestimar el número de recaídas que el grupo soporto del 2007-2011, y sólo unos pocos años después de su aparente apoteosis alrededor de la vuelta del siglo XXI.

El Proceso de Paz de Hoy en Día

Juan Manuel Santos fuel elegido a su primer término como Presidente de la Republica de Colombia en junio del 2010. Llegó a la oficina de una familia prominente y liberal, pero sería elegido como miembro del Partido Unión Social Nacional. Su línea más importante de su hoja de vida fue su servicio como ministro de defensa (2006-2009) en la administración de Álvaro Uribe. Durante esta época el gobierno colombiano estaba presionando duro a las FARC y obtuvo una serie de victorias contra los rebeldes (algunos fueron indicados anteriormente).

Santos no asumo cargo de la oficina como una paloma blanca. Sin embargo, comenzó a comunicarse con la guerrilla de forma clandestina sólo unos pocos meses después de su primer mandato. Estas ofertas no oficiales ofreciendo la apertura de un dialogo resultó en las reuniones preliminares en Colombia y en Venezuela antes de que las conversaciones secretas fueran completamente iniciadas en La Habana, Cuba.

Con la ayuda de facilitadores cubanos y noruegos, se firmó un acuerdo entre las FARC y el gobierno colombiano el 26 de agosto del 2012 en La Habana. El presidente Santos anunciaría formalmente el inicio de estas conversaciones al público el 4 de septiembre.

El proceso de varios años se ha centrado en torno a seis áreas sustantivas:

1. Reforma agraria

2. Participación política

3. Poner un fin a los conflictos

4. Drogas ilegales

5. Derechos de las victimas/la justicia transicional

6. La implementación

La reforma agraria fue el primer elemento establecido, apropiadamente, ya que la cuestión se remota a los levantamientos campesinos de las décadas de 1920 y 1930. Este acuerdo prometió la redistribución de varios millones de hectáreas de tierra a campesinos sin tierra, personas despasadas, y a los combatientes fuera de servicio. Este pacto fue firmado el 26 de mayo del 2013, aproximadamente ocho meses de haber iniciado el proceso.

Soldados de las FARC marchando en el año 1998.

Pasaría casi un año antes de firmarse el siguiente acuerdo sobre el asunto de las drogas ilegales, el que llegó a concluir el 16 de mayo del 2014. Este acuerdo estaba centrado en la sustitución de cultivos, la salud pública y la prevención de drogas, así como también un acuerdo para que las guerrillas renunciaran al negocio de los narcóticos. Exactamente un año después, se firmó el acuerdo sobre la participación política, que se centró en la transición de la guerrilla a la política electoral.

El ritmo del proceso acelero como lo que fue visto como un gran avance con el acuerdo del 15 de diciembre del 2015 sobre los derechos de las víctimas y la justicia de transición. Este acuerdo creó un “Sistema integral de la verdad, justicia, reparación y no petición.” Este pacto fue un momento de gran cambio, ya que era la cuestión más difícil que necesitaba concluirse antes de negociar el cede de fuego.

El acuerdo debería de haberse formalizado y firmado en marzo del 2016, pero las negociaciones se extendieron asta en junio. La firma del acuerdo para poner un fin al conflicto fue un importante avance señalando que las negociaciones al menos, estaban cercas por concluir.

Políticamente, esto no ha sido fácil porque aunque la idea genérica de la paz es favorecida en la sociedad colombiana, hay una gran cantidad de desacuerdo sobre qué forma debería tomar esa paz y cómo debería ser establecida. El predecesor y ex jefe de Santos considera el proceso actual de paz como una “capitulación” de las FARC, y con frecuencia, afirma que es una aprobación de impunidad en vez de un camino a la justicia.

De hecho, en el ciclo electoral del 2014, Uribe formó su propio partido, llamado el Centro Democrático, y se dirigió hacia una lista electoral para el Senado, ganando un número substancial de asientos. Su propósito principal era correr en oposición al plan de paz de Santos.

Más tarde en ese mismo año (elecciones legislativas colombiana son en marzo y la primera ronda de elecciones presidenciales son en mayo), Uribe respaldó un ex miembro del gabinete, Óscar Zuluga, para la presidencia. Zuluga llegó en primer lugar en la primera ronda y Santos en segundo. Esto creo una segunda ronda de elecciones entre la coalición anti procesó de paz de Zuluga (que incluía los conservadores) en contra de Santos y sus aliados en favor de la paz. Santos triunfo con un poco más de 50% de los votos pero continúo haciendo frente a la oposición uribista (es decir, aquellos aliados con la facción de Uribe) en el Congreso.

Avanzando

Los riesgos para la paz son altos.

El conflicto de Colombia con las FARC, que comenzó en la década de 1960, ha resultado en un estimado número de muertes de 220,000 y una de las mayores crisis de desplazamiento interno en el mundo (cerca de 6 millones de colombianos). Cosas como bombas y secuestros se hicieron comunes y causó la desviación de recursos estatales asía la seguridad en vez de la educación, la infraestructura y el desarrollo del país. El sufrimiento en las zonas rurales del país, donde la mayoría de combate entre las FARC y las fuerzas armadas suceden, ha sido especialmente grave.

Una manifestación antisecuestros. (Foto por Camilo Rueda López).

Inicialmente, Santos había prometido que un acuerdo final estaría en su lugar antes del 20 de julio de este año (el día de la independencia de Colombia), pero el día para firmar el trato ha sido fijado para el 26 de septiembre.

Una vez el trato sea firmado, el próximo paso importante será un plebiscito sobre la aceptación que ha sido programado para el 2 de octubre del 2016. Este paso fue aprobado por la Corte Constitucional de Colombia a mediados de julio. El Tribunal dictaminó que al menos el 13% (aproximadamente 4.5 millones de votantes) de los votos electores tendrían que aprobar con los acuerdos para que la decisión sea vinculante. Vale la pena señalar que Santos está tomando este acuerdo a la población como medio para lograr la legitimidad de los resultados.

Entre escepticismo general en grandes partes de la población y la oposición uribista, no está claro como resultara el voto plebiscito. Por una parte, los propios índices de aprobación de Santos son débiles, ya que varias encuestas realizadas en julio y agosto lo colocan en cualquier lugar entre el 20% al 29%.

Respecto al plebiscito, una encuesta de Datexo, publicado el 24 de agosto del 2016 en el diario El Tiempo, demostró que 32.1% votarían Sí, 29.9% votarían No, 9.7% no tomaron una posición, y 26.9% declararon que no votarían. Esta encuesta indica que al eliminar los indecisos y abstencionistas de la mezcla, el cuento final tendría un resultado cercano de 51.8% a favor de Sí y 48.2% a favor de No. Sin embargo, esto no da ninguna garantía de los resultados reales en las urnas.

No está claro de lo que sucedería si los resultados favorecen la posición No. Podría significar un renegocio o la continuación del proceso sin el apoyo del publico (pero eso sería políticamente difícil para Santos).

El Secretario de Defensa, Leon E. Panetta, en una reunión con las fuerzas especiales de Colombia en el 2012.

El escepticismo público se ve agravado por el largo período de tiempo que ha tomado este proceso. El presidente Santos originalmente proyectó que un acuerdo podría ser alcanzado a finales del 2013, y las negociaciones de los últimos acuerdos han tomado mucho más tiempo de lo originalmente planeado. También es justo señalar que solo no han fracasado varios procesos en el pasado, pero la misma longevidad del conflicto hace que se le haga difícil al público general de completamente concebir la idea que el conflicto puede terminar en realidad.

Los uribistas están activos haciendo campaña para que el resultado del voto sea No, y el propio Uribe afirma que “Sólo nos queda decir sí a la paz votando no al plebiscito.” Él y sus políticos aliados se centran tanto en el número de votantes deprimente (debido a los términos dictados por la constitución corte), así como para obtener un resultado No.

Mientras que haya razones para ser optimistas de que el resultado sea un acuerdo vinculante y también un acuerdo duradero con las FARC, las políticas del momento dictan que será un concurso de cerca.

Cualquiera que haya estudiado a Colombia sabe que es un lugar complejo, y conceptos como la paz no serán fáciles de definir ni de lograr. Aunque el proceso con las FARC sea perfectamente ejecutado, no significara el fin de violencia organizada y la completa declaración de paz. El ELN se mantiene activo, y hay demasiada violencia conectada con las drogas y otros delitos.

Además, aunque la mayoría de grupos paramilitares se desmantelaron en la década de 1990 y a principios del año 2000, algunos de ellos viven en grupos regionales que, junto con algunos grupos de fármacos (y, de hecho, a menudo son una y la misma), caen bajo el término “bandas criminales” o bacrim.

Las Autodefensas Campesina de Córdoba y Urabá, un grupo derechista paramilitar contra las FARC.  

La buena noticia sobre el ELN es que el proceso con las FARC ha inspirado conversaciones con el gobierno. En marzo del 2016 se anunció que dos años de conversaciones preliminares resultaron en un acuerdo sobre las conversaciones formales. Esto, como resultado, hace parecer que la guerra de guerrillas en Colombia pueden estar llegando a su conclusión.

Suponiendo que las etapas finales de las negociaciones tienen éxito, y suponiendo que el Sí puede ganar en las urnas, siguen existiendo importantes desafíos. Sin ninguna orden en particular, está la cuestión de siguiendo a través de la justicia de transición que evolucionara a las FARC a un partido político (o partidos políticos) y extenderá la presencia del Estado en el campo colombiano. Estos son todos los retos formidables.

Todavía sigue el hecho de la probabilidad de que una pequeña facción de las FARC no quiera cooperar con el proceso, ya sea por convicción política, o más probable que no, debido a las oportunidades delictivas lucrativas que permanecerán disponibles.

Si tal escenario se asemeja a Perú, donde Sendero Luminoso continúa existiendo nominalmente como una organización de trafico de drogas, o si los ex miembros de las FARC abandonan el nombre y pasan a formar parte de la sombrilla de bacrim, queda por verse.


Leer y Escuchar Origins de más en América Latina: Cuba and the U.S. Reengage; Inflation and Argentina; Rethinking Cuba LibreGlobal Migration and the AmericasLatin American Drug TraffickingBrazil’s ElectionsBrazilian PoliticsAnti-Americanism in Latin America; Mexico City; y The Guatemala Inoculation Experiments


Lectura Sugerida

Bagley, Bruce M. and Jonathan D. Rosen, eds. 2015. Colombia’s Political Economy at the Outset of the Twenty-First Century. Lanham, MD: Lexington Books.

Carroll, Leah Anne. 2011. Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia’s Rural War Zones, 1984-2008. South Bend: University of Notre Dame Press.

Dudley, Steven. Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in Colombia. New York. Routledge. 2004.

LaRosa, Michael J. and Germán R. Mejía. 2013. Colombia: A Concise Contemporary History.Updated Edition. Lanham, MD: Rowman & Littlefield.

Leech, Garry. The FARC: The Longest Insurgency. London: Zed Books, 2011.

Palacios, Marco. 2006. Between Legitimacy and Violence: A History of Colombia, 1875-2002. Durham, NC: Duke University Press.

Ramírez, María Clemencia. 2011. Between the Guerrillas and the State: The Cocalero Movement, Citizenship, and Identity in the Colombian Amazon. Durham, NC: Duke University Press.

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Recursos en Línea

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El Fichero. ABC del plebiscito para la paz. http://elfichero.com/abc-del-plebiscito-la-paz/

McDermott, Jeremy. 2013. The FARC, the Peace Process and the Potential Criminalisation of the Guerrillas. InSight Crime. (May). http://www.insightcrime.org/images/PDFs/2016/farc_peace_crime.pdf

WOLA’s Colombia Peace site http://colombiapeace.org/